domingo, 25 de noviembre de 2012

Disfrutar

Tengo muchas dudas respecto a todo.
Esas dudas se acentúan en momentos en los que no veo ningún avance.
En los momentos en los que echo la vista atrás y observo las seguridades que he abandonado.
Ese momento es duro y nadie puede ayudarme.

Reviso mi trabajo.
Críticamente.
Encuentro fallos. Muchos.
Busco la manera de mejorarlos.
Trabajo en ello hasta que creo que he aprendido algo.

Y así todos los días.
Paso una media de 12 horas delante del ordenador.
Edito, proceso, busco convocatorias de becas, mando mails a las nuevas publicaciones online.
Preparo otro porfolio.
Voy actualizando mi curriculum según las exigencias.
Recorto revistas.
Imprimo fotografías y las rompo.
Busco tutoriales.

La fotografía lo ocupa todo.

He renunciado a cosas.
Ahora no salgo. Cualquier gasto es importante.
Me he dado cuenta de que voy a tener que cambiar equipo poco a poco.
Todo es dinero y todo me asusta.

Ya no soy una cría y me enfrento al juicio más importante.
El juicio de reconocer si mis ganas de hacer fotos van más allá.
Si son lo suficientemente fuertes como  para arrastrame.

De momento dudo.
Cada vez menos, por suerte.
Poco a poco se abren pequeñas puertas.
Puertas estrechas en las que hay agacharse para entrar.
Oportunidades que a veces pasan desapercibidas.

Siempre que puedo entro por esos huecos, y me encuentro grandes habitaciones.
Lugares llenos de gente que también busca un lugar para sus sueños y que se ayudan unos a otros.
Y de forma mágica surgen otras oportunidades.
Pequeñas, pero cargadas de vida.

Soy una persona afortunada.
Hago lo que amo.